¿Existe Santa Claus?
Is There a Santa claus? es posiblemente el editorial más popular de The New York Sun, una carta abierta a Virginia O’Hanlom, que fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 1897, esporádicamente entre 1898 y 1919, y anualmente desde 1920 hasta 1950.
El editorial estuvo motivado por la siguiente carta de Laura Virginia O’Hanlom, una niña que en 1897 contaba con tan solo 8 años de edad:
Querido editor — Tengo 8 años.
Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe.
Mi papá dice: ‘Si lo ves en The Sun, entonces es que existe’.
Por favor díganme la verdad. ¿Existe Santa Claus?Virginia O’Hanlon
115 West Ninety-fifth Street
La respuesta, escrita por Francis Pharcellus Church y publicada como editorial del periódico, fue la siguiente:
Virginia, tus amiguitos se equivocan. El escepticismo de una época escéptica les ha afectado. Sólo creen lo que ven. Piensan que todo lo que no sea comprensible por sus pequeñas mentes no puede ser. Todas las mentes, Virginia, tanto si son adultas como infantiles, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre, su intelecto, no es más que un insecto, una hormiga, si se compara con el mundo ilimitado que tiene ante sí, si se mide por una inteligencia capaz de captar toda la verdad y el conocimiento.
Sí Virginia, Santa Claus existe. Es tan cierto como que existen el amor, la generosidad y la lealtad; y tu sabes que abundan y que le proporcionan a tu vida la mayor belleza y alegría. ¡Qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan deprimente como si no hubiera Virginias. Porque entonces no conoceríamos la fe de los niños, ni la poesía, ni la fantasía que hace tolerable esta existencia. No podríamos disfrutar, excepto de lo que pudiéramos sentir y ver. Se apagaría la luz eterna con la que la infancia ilumina el mundo.
¡No creer en Santa Claus! ¡También podrías no creer en las hadas! Podrías hacer que tu papá contratara a hombres que, en Nochebuena, vigilaran todas las chimeneas para atrapar a Santa Claus; pero aunque no lo vieran descendiendo por una de ellas, ¿eso qué probaría? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no quiere decir que Santa Claus no exista. Las cosas más reales del mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos podemos ver. ¿Has visto alguna vez a un hada bailando en un prado? Por supuesto que no, pero eso no prueba su inexistencia. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas del mundo que se mantienen ocultas o son invisibles.
Puedes romper el sonajero del bebé y mirar lo que produce el sonido en su interior, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el más fuerte de los hombres, ni siquiera la unión de la fuerza de todos los hombres más fuertes que hayan existido, podría romper. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden abrir ese telón para ver e imaginar la belleza sobrenatural y la gloria que hay tras él. ¿Será real? ¡Ah!, Virginia, nada en este mundo puede ser mas real y más duradero.
¡Que no existe Santa Claus! Gracias a Dios, existe y ¡existirá para siempre! De aquí a mil años, Virginia, ¡no! de aquí a diez veces diez mil años, él continuará alegrando el corazón de los niños.
The New York Sun
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