La tragedia del Mignonette predicha 46 años antes por Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe publicó en 1838 La Narración de Arthur Gordon Pym (The narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket), la única novela de este escritor, que inicialmente apareció publicada por entregas en la ciudad de New York. En la novela se relata como cuatro supervivientes del naufragio del bergantín Grampus, tras varios días a la deriva, deciden asesinar y devorar a uno entre ellos para asegurar la supervivencia del resto:

[...] Cuanto todos nos hubimos tranquilizado, nos pusimos a mirar la nave que se alejaba, hasta que se perdió de vista. El tiempo empeoraba y soplaba un ligero viento. En el preciso momento en que el buque desapareció en el horizonte, Parker se volvió hacia mí con una expresión en la cara que me dio escalofríos. Tenía un aire de seguridad y entereza que nunca le había observado. Antes de que despegara los labios, yo tenía el pálpito de lo que iba a decirme. En una palabra, insinuó que uno de nosotros debía morir con el fin de salvar a los demás.

La victima final en la novela de Edgar Allan Poe fue, precisamente, el grumete de nombre Richard Parker:

[...] El rostro de Richard Parker me hizo comprender que yo me había salvado y que la muerte lo había elegido a él. Caí desmayado en el puente. Me recobré a tiempo para contemplar la consumación de aquella tragedia y la muerte de quien fuera su principal instigador. No ofreció la menor resistencia. Peters lo apuñaló por la espalda y cayó muerto instantáneamente. No quiero ser prolijo en la espantosa comida que siguió. Cosas así pueden ser imaginadas, pero las palabras carecen de fuerza para que la mente acepte el horror de su realidad. Baste decir que tras aplacar en alguna medida la espantosa sed que nos consumía, bebiendo la sangre del desgraciado, y de tirar al mar, por común acuerdo, las manos, pies, cabeza y entrañas, devoramos el resto del cadáver a razón de una parte diaria durante los cuatro imborrables días que siguieron, es decir, hasta el 20 del mes.

Curiosamente, en Julio de 1884, tres hombres y un joven grumete, de 17 años de edad, navegando en el yate Mignonette con destino Australia, sufrieron un percance y la embarcación terminó por naufragar. Tras 16 días a la deriva, marcados por el hambre y sed, dos de los náufragos decidieron asesinar y comerse al joven grumete, dado que éste no tenía familia a la que mantener y se encontraba ya cerca de la muerte, para así poder sobrevivir hasta que alguien los rescatase. Tras 19 días a la deriva, los tres supervivientes fueron encontrados y rescatados por el barco Moctezuma, siendo llevados de vuelta a Inglaterra.

Lo más sorprendente de este caso es que, al igual que en la novela de Edgar Allan Poe, el nombre del joven grumete del Mignonette era también Richard Parker.

¿Existe Santa Claus?

Is There a Santa claus? es posiblemente el editorial más popular de The New York Sun, una carta abierta a Virginia O’Hanlom, que fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 1897, esporádicamente entre 1898 y 1919, y anualmente desde 1920 hasta 1950.

El editorial estuvo motivado por la siguiente carta de Laura Virginia O’Hanlom, una niña que en 1897 contaba con tan solo 8 años de edad:

Querido editor — Tengo 8 años.
Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe.
Mi papá dice: ‘Si lo ves en The Sun, entonces es que existe’.
Por favor díganme la verdad. ¿Existe Santa Claus?

Virginia O’Hanlon
115 West Ninety-fifth Street

La respuesta, escrita por Francis Pharcellus Church y publicada como editorial del periódico, fue la siguiente:

Virginia, tus amiguitos se equivocan. El escepticismo de una época escéptica les ha afectado. Sólo creen lo que ven. Piensan que todo lo que no sea comprensible por sus pequeñas mentes no puede ser. Todas las mentes, Virginia, tanto si son adultas como infantiles, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre, su intelecto, no es más que un insecto, una hormiga, si se compara con el mundo ilimitado que tiene ante sí, si se mide por una inteligencia capaz de captar toda la verdad y el conocimiento.

Sí Virginia, Santa Claus existe. Es tan cierto como que existen el amor, la generosidad y la lealtad; y tu sabes que abundan y que le proporcionan a tu vida la mayor belleza y alegría. ¡Qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan deprimente como si no hubiera Virginias. Porque entonces no conoceríamos la fe de los niños, ni la poesía, ni la fantasía que hace tolerable esta existencia. No podríamos disfrutar, excepto de lo que pudiéramos sentir y ver. Se apagaría la luz eterna con la que la infancia ilumina el mundo.

¡No creer en Santa Claus! ¡También podrías no creer en las hadas! Podrías hacer que tu papá contratara a hombres que, en Nochebuena, vigilaran todas las chimeneas para atrapar a Santa Claus; pero aunque no lo vieran descendiendo por una de ellas, ¿eso qué probaría? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no quiere decir que Santa Claus no exista. Las cosas más reales del mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos podemos ver. ¿Has visto alguna vez a un hada bailando en un prado? Por supuesto que no, pero eso no prueba su inexistencia. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas del mundo que se mantienen ocultas o son invisibles.

Puedes romper el sonajero del bebé y mirar lo que produce el sonido en su interior, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el más fuerte de los hombres, ni siquiera la unión de la fuerza de todos los hombres más fuertes que hayan existido, podría romper. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden abrir ese telón para ver e imaginar la belleza sobrenatural y la gloria que hay tras él. ¿Será real? ¡Ah!, Virginia, nada en este mundo puede ser mas real y más duradero.

¡Que no existe Santa Claus! Gracias a Dios, existe y ¡existirá para siempre! De aquí a mil años, Virginia, ¡no! de aquí a diez veces diez mil años, él continuará alegrando el corazón de los niños.

The New York Sun

El FBI consideró “Qué Bello es Vivir” propaganda comunista

Puede que sea una de las películas más entrañables de todos los tiempos y una película imprescindible en la colección de cualquier buen cinéfilo. Otra entre las grandes películas que Frank Capra aportó a la industria cinematográfica, de hecho la preferida de este fabuloso director, aunque ésta no llegase a ganar ningún Oscar de entre las 5 nominaciones presentadas.

Si algo caracterizó a Qué Bello es Vivir (It’s a Wonderful Life), aparte del elenco de artistas de primera categoría con que contaba (James Stewart, Donna Reed y Lyonel Barrymore), que la convierte en una referencia obligada todas las navidades en la televisión estadounidense, es la forma, el tacto con que trata los principales valores humanos, valores como la amistad y el amor, como verdadera fuente de riqueza personal.

Pues bien, en el artículo FBI Considered “It’s A Wonderful Life” Communist Propaganda se puede leer lo siguiente:

En 1947, el FBI consideró este mensaje anti-consumista como propaganda comunista.

Según el Profesor John Noakes, del “Franklin and Marshall College”, el FBI pensó que “It’s a Wonderful Life” difamaba valores estadounidenses como la riqueza y la libre empresa, mientras glorificaba valores anti-estadounidenses como el triunfo del hombre corriente.

El memorándum del FBI, Communist Infiltration Of The Motion Picture Industry (Infiltración Comunista de la Industria Cinematográfica), es un documento que merece la pena ser leído con atención.


Enlace al vídeo

Steve Jobs en Stanford

Enlace al vídeo

En contra de lo que suele ocurrir, si es que en algún momento ocurre, fue mi curiosidad por la persona, en particular gracias a este vídeo, que descubrí a mediados del 2006, lo que consiguió convertirme en un fiel admirador de los productos de Apple.

Comparaciones cachondas

  • Es tan romantico/a como un bocadillo de calamares.
  • Es más guarro/a que el palo de un gallinero.
  • Es más desagradable que la niña del exorcista.
  • Es más inútil que un cenicero en una moto.
  • Es más inútil que una nevera en el Polo norte.
  • Es más emocionante que la llegada del hombre a la luna en un Smart.
  • Es más lento que una procesión de cojos cuesta arriba.
  • Es más tonto que un mosquito lobotomizado.
  • Es más corto que las mangas de un chaleco.
  • Está más negro que el sobaco de un escarabajo.
  • Está más mosqueado que un pavo escuchando una pandereta.
  • Está más acojonado que el urólogo de King Kong.
  • Esta más perdido que un pedo en un jacuzzi.
  • Está más deprimido que un paragüero en el desierto.
  • Está más desviado que la nariz de un boxeador.
  • Tiene más peligro que un tiroteo en un ascensor.
  • Tiene más peligro que un ludópata en Las Vegas.
  • Tiene más peligro que una resaca de Chuck Norris.
  • Tiene más peligro que los Gremlins cantando bajo la lluvia.
  • Tiene más peligro que recoger la pastilla de jabón en una cárcel.
  • Tiene más peligro que un copiloto de rally tartamudo.
  • Trabaja menos que el sastre de Tarzán.
  • Trabaja menos que un espia sordo.

Whats goin on…

La crueldad de los adolescentes puede llegar, en ocasiones, a ser extrema y una sociedad cerrada de mentalidad puede provocar sufrimientos innecesarios en adolescentes por simples cuestiones de raza, ideología, religión u orientación sexual. El siguiente vídeo se encuadra en esta última categoría y muestra el sufrimiento de un adolescente homosexual, Jonah Mowry, y su particular forma de decirle al mundo que no piensa rendirse:

Enlace al vídeo

Extracto traducido, con cierta libertad, del escrito realizado por el autor del vídeo:

A todos mis amigos y seguidores,

Hice este video 4 meses antes de que la escuela comenzase. Yo tenía 13 años. Fue un periodo muy oscuro emocionalmente de mi vida. Hice el video a las 4:00 de la mañana, no había dormido por las noches durante mucho tiempo, demasiadas cosas pasaban por mi cabeza. Me daba miedo volver a la escuela y mi familia no sabía nada todavía. Sólo mis amigos más cercanos. Yo no sabía cómo decir lo que tenía que decir. Todo en lo que podía pensar eran las cosas malas que había estado sufriendo en la escuela el curso anterior, todos los años para el caso. No podía soportar volver a pasar por todo ello. Estaba cansado de fingir ser feliz, fingiendo que las palabras de odio no hacían daño, estaba cansado de ocultárselo a mi familia.

Así que este video fue hecho para mis amigos que habían pasado secundaria y que estaban preocupados por mí, para decirles que iba a plantarme, y para los que me odian en mi escuela, que no me voy a ninguna parte. Yo soy el que soy. Publiqué el video aquí y le dije a la gente como encontrarlo. Eso es todo.

Mis amigos se conmovieron por el video y pensé que había hecho algo importante. Me animaron a subirlo a mi página de Facebook para que más gente pudiera verlo. Tal vez podría ayudar a alguien que estuviese pasando por lo mismo. Así que lo subí el 1 de Diciembre. Mis padres lo vieron por primera vez el 2 de Diciembre.

Al igual que ocurre con la presunción de inocencia, toda persona es tolerante hasta que se demuestre lo contrario. Tener un mentalidad abierta es otra guerra y a esta sociedad le falta todavía mucho camino por recorrer.